Jul 24, 2007
Miscelánea veraniega
De vuelta de unos días de playa, algunos revolcones de olas y otros tantos gritos catárticos al horizonte, os cuento algunas cosillas de los últimos días de curso y de los primeros de las vacaciones.
En primer lugar, he de pedir disculpas a todos los compañeros que me expresaron su apoyo en aquellos sucios días de principios de curso y a los que, con una desconsideración rayana en la mala educación, he dejado con la historia personal truncada, entre otras cosas porque consideré que, tal como estaba la situación, la cuestión personal era tal vez lo menos importante. Mas, llegados a este punto, saciemos la curiosidad tanto de los que bien me quieren como de los que tienen en la punta de la lengua un ‘me alegro, te lo tienes merecido por boceras”, a modo de advertencia, exhortación y admonición para todos aquellos compañeros que, al menos en nuestro cortijo nuestra Comunidad, puedan verse enredados en peligro semejante.

El cuento de la sentencia contra mí por un delito de injurias a un alumno se resolvió judicialmente con la ratificación por parte de la Audiencia Provincial de Badajoz de la sentencia del Juez de Primera Instancia de Almendralejo, don Pedro Márquez Rubio, que me impuso una multa de 100 €. No es beber cicuta, pero ya dije que asumía socráticamente la sentencia. Mas lo mejor del caso es que el fallo de la Audiencia Provincial se produjo en febrero y yo no me entero, por un requerimiento del Juzgado de Almendralejo, hasta dos meses más tarde: el abogado del gabinete jurídico de la Junta de Extremadura no tuvo a bien informarme, pasó del tema vamos, a lo que, requerido por mí, arguyó que suponía que la Audiencia me comunicaría personalmente el fallo, algo absolutamente imposible, si es que no me corrige algún perito en Derecho. Ítem más, le pedí al susodicho abogado toda la documentación del caso, esto es, el recurso de apelación presentado por él en mi nombre y la sentencia de la Audiencia, a lo que él se negó, aduciendo seguir instrucciones de sus superiores. Le pregunté entonces si, dado su comportamiento, me recomendaba que, de verme otra vez en necesidad de letrado, me buscase uno particular, a lo que respondió con un enigmático e inquietante “haga usted lo que quiera”. Con todo, lo más emotivo para mí fue, de nuevo, el comportamiento de mis compañeros, que, el último día de curso, en medio de las celebraciones, me entregaron una hucha con el dinero de la multa, recolectado entre el personal docente y no docente del centro. Gracias de nuevo, compañeros, por todo.
Cambiemos de tema. Mi amigo Javier Figueiredo, columnista de El Periódico Extremadura y lusófilo de pro, me acaba de nominar para un premio, que no sé si es un premio, un meme o qué coño es, pero es el caso que me ha parecido interesante. Se trata de buscar Blogs que te hacen pensar, y, si bien eso de hacerme pensar a mi edad no deja de ser un farol, os dejo aquí cinco blogs que de vez en cuando remueven mis anquilosadas neuronas:
- Cogitationes variae, de Sergi Ferrús, por la frescura de su crítica.
- Cuaderno de clase, de José Mª González Serna, porque es el profesor de literatura que todo alumno debería conocer.
- Malopinemos, de Mario Marín, por ser sensiblemente bestial o bestialmente sensible, depende del día.
- Tradición Clásica, de Gabriel Laguna, porque es indispensable disponer del hilo que aúna los tiempos y las palabras.
- Entre tema y tema, de Begoña Mena, porque el entusiasmo siempre merece un premio, y porque es su año de premios.
Otro tema. Acabo de recibir mi ejemplar de Athenaze, que, aconsejado por Emilio Canales y Ángel L. Gallego, he adquirido en la versión italiana. Esto quiere decir que empieza la preparación del próximo curso, un curso en el que, tras mi despedida de cargos cargantes, me volverá a tocar dar Griego, ¡después de ocho años! Menos mal que puedo contar con la ayuda de mis colegas chironianos, que a buen seguro me tendrán que sacar de más de un apuro, y más ahora que contamos con todo un profesor universitario.
Y por último, para terminar este post-balumba que me ha salido, aprovecho para meter aquí, como de soslayo, la imagen y el texto del momento, un atrevimiento a la espera de traductores y latinohablantes más avezados:
- Numquid animadvertis? Si fecunda fis…, id simillimum laborandi quod in vita mea feci!









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