Después de leer el
artículo de José Luis y
la noticia del Diario HOY en la que nos quieren vender el tremendo ahorro que vamos a hacer en la actualización de los equipos informáticos en las aulas extremeñas, no pude quedarme callado: tuve que desahogarme, porque a veces uno se harta de que los jefes hagan siempre lo que les venga en gana y se vayan de rositas. Escribí, pues,
esta carta al periódico HOY:
Pasado (año 2002): Los responsables políticos de la educación extremeña deciden comprar 70.000 ordenadores, 50.000 de los cuales fueron a parar a las aulas de los centros de Secundaria. Esta actuación se llevó a cabo desoyendo los consejos de los expertos, que eran partidarios de instalar terminales ligeros para los alumnos y servidores para los profesores, y se llevó a cabo buscando un rédito político, que sin duda alguna consiguió sobradamente.
Presente (año 2009): La educación extremeña gasta dos millones de euros para hacer lo que los técnicos recomendaron en 2002, y encima tienen la desfachatez de decirnos que van a ahorrar un dineral en la actualización de los equipos.
Futuro (año ?): La Junta de Extremadura presenta un proyecto para dotar, en un plazo de cinco o seis años, de un ordenador portátil a cada alumno de Secundaria, pero no un portátil ultraligero y económico, como, por ejemplo, han elegido Portugal y otros países, sino un ordenador que hoy vale en torno a 700 euros, según información de la propia Junta de Extremadura.
Todo esto sólo tiene un nombre: despilfarro del dinero público. Y dos notas:
- Lo más indignante es que nadie ha depurado responsabilidades.
- Lo más irrisorio, si no fuese patético, es el nulo rendimiento educativo que se ha sacado de esta inversión.
Que cada cual saque sus conclusiones, pero a mi entender más de uno debería estar, como mínimo, en su casa.
Ya les dije: no es más que un desahogo. Se me pasa enseguida, y sigo dedicando mi tiempo a preparar clases, que no se por qué carajo no me sirven los materiales de un año para otro, sigo echando horas buscando nuevas formas de trabajar en el aula, a sabiendas de que, justo en la tierra de la revolución tecnológica, no puedo contar con la tecnología.
Espero que no se tomen esto como una baladronada extemporánea e inane. Sí, se me ocurrió en la ducha, pero ¿acaso eso invalida el razonamiento?
La propuesta es bien sencilla:
incluir el Latín en el currículum de los alumnos de Secundaria desde 1º de E.S.O. No es una idea nueva ni revolucionaria introducir el latín en edades tempranas: lo venimos leyendo en noticias recientes que vienen de países de nuestro entorno geográfico y/o cultural (véase, por ejemplo,
la noticia de Escocia que trajimos recientemente a este blog). Poco ha, hemos leído también
otras noticias en las que se nos cuenta el auge que está tomando el latín en las escuelas estadounidenses.
Pero no se trata de eso: no se trata de imitar por imitar, o copiar ideas de otros simplemente que porque lo de fuera es mejor. Se trata de atender a problemas reales de nuestro sistema educativo. En nuestro país no hacemos otra cosa que quejarnos de los bajísimos niveles que demuestran nuestros alumnos de Secundaria en todos los ámbitos lingüísticos, tanto en lo que se refiere a las lenguas maternas como a lenguas extranjeras. ¿Y cuál ha sido nuestra receta? Pues que si no quieres arroz, toma dos tazas; que no aprendemos lengua castellana con cuatro horas a la semana, pues toma cinco; que no aprendemos inglés o francés con tres, pues toma cuatro. No nos damos cuenta de que la solución no está en la cantidad de horas, o no exclusivamente.
Queremos que nuestros alumnos aprendan español, francés, inglés, portugués, catalán, gallego, alemán…, casi desde los cuatro años, pero no les proporcionamos
un tronco al que puedan asirse en esas aguas turbulentas. Y ese tronco puede y debe ser el latín (antes de que me crucifiquen por poner inglés y alemán en esa lista, advierto: inglés y alemán no son lenguas romances, pero su vocabulario sí tiene mucho de latino, sobre todo en lo que se refiere al inglés). Evidentemente no se trata de enseñar a los chicos de 1º o 2º de E.S.O. las declinaciones, los verbos irregulares, la construcción personal de infinitivo ni otras exquisiteces latinas; pero sí hay ya
muchos materiales para acercar el latín a los niños sin las arideces con que a nosotros nos enseñaron esta lengua.
Para la generación políglota que prentedemos sean nuestros alumnos, el latín debe representar el lazo de unión de gran parte de su vocabulario, el asiento del aprendizaje de nuevos términos y el apoyo para la interpretación de vocabulario para ellos inaudito. Véase
este vídeo de ejemplo, hecho para estudiantes angloparlantes, e imagínense lo que se podría decir para hablantes de lenguas romances:
Estoy convencido de que el estudio del latín desde 1º de E.S.O. supondría un gran avance en la competencia lingüística de nuestros alumnos. Ahora empiecen a despedazarme por decimonónico, pero yo tenía que decirlo. Y tan convencido estoy, que me tienta la idea de crear una plataforma docente “¡Latín desde 1º de E.S.O., ya!”, y llegar hasta donde haga falta. ¿Se animan?
Siguen las noticias en torno al “renacimiento” del latín en los planes de estudio:
Education Secretary Fiona Hyslop last night announced her support for the “dead” language to be resuscitated in classrooms in a move which would see children as young as nine studying the language and culture of ancient Rome.
Desde los muy romanizados Estados Unidos:
The resurgence of a language once rejected as outdated and irrelevant is reflected across the country as Latin is embraced by a new generation of students like Xavier who seek to increase SAT scores or stand out from their friends, or simply harbor a fascination for the ancient language after reading Harry Potter’s Latin-based chanting spells.
Gracias al Reader de Ana leo este interesantísimo texto:
www.FirmasOnline.com – NO ES VERDAD (Manifiesto pedagógico)
Yo, que no podría haberlo expresado mejor, lo he firmado.
Aparece en el Diario HOY una carta de Agustín Muñoz Sanz, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura, dirigida a los estudiantes que ingresan este año en dicha institución, y en la que se expone un hermoso decálogo para novicios. En el punto tercero de dicho decálogo leemos:
Consideren a los apuntes una brújula, una guía, una muleta. No más. Decía un gran médico e investigador, el sabio don Santiago Ramón y Cajal, que el que resume se resume a sí mismo. Los apuntes deben servir sólo para orientarse por el apasionante mundo de los libros y por la inconmensurable red de Internet, una especie de biblioteca de Alejandría con millones de puertas de entradas y estanterías infinitas, inagotables.
Lamentablemente, parece que en la universidad internet se sigue viendo más como un lugar de consulta que como un espacio de trabajo y construcción de conocimiento. Ya sé que es sólo un decálogo, no una tesis de pedagogía, pero yo hubiera dicho simplemente: sean universitarios 2.0.
Interesante también el punto noveno:
Cultiven las humanidades. No se conformen con ser sólo profesionales. Complementen su formación técnica, tanto teórica como práctica, con la necesaria faceta humanística. Decía Letamendi, catedrático de Patología General de la Universidad de Madrid del siglo XIX y maestro de maestros que el médico que sólo sabe medicina ni siquiera medicina sabe. Esto sirve para cualquier disciplina. Lean novela, ensayo y poesía, vayan a exposiciones, acudan al teatro, al cine y a las conferencias. Lean los periódicos, ágora donde late el pulso del mundo. Serán mejores profesionales y mejores personas.
Siento redirigiros, pero esto lo escribí en otro sitio.
Leed y comentad, please, que me siento allí más solo que la una y, como dice Charo, “los comentarios son la sal de esta historia”.

Últimos comentarios