El pasado 1 de junio, tras asistir a la reunión de la Comisión de Latín para las PAU en Extremadura, escribí en este blog lo que pensaba del funcionamiento de esta comisión, sobre todo en lo que se refiere a la difusión de información y a la apertura a la participación de los profesores.
Hoy, 9 de septiembre, a cuatro días de comienzos de curso, y con los cambios en la estructura y los autores de la prueba de Latín que os anunciaba, la última acta que figura en la web de la coordinación de bachillerato sigue siendo la de 14 de marzo, sin ningún otro documento, como los prometidos modelos de examen o selecciones de textos de los nuevos autores.
Creo que entre todos podemos conseguir que el trabajo de la comisión sea más eficaz. Con este objetivo he creado un grupo en Google, donde estáis invitados a participar todos los profesores de Latín de Extremadura. El grupo es público, lo que quiere decir que cualquiera puede ver el contenido, pero sólo los miembros pueden participar; para ser miembro no hay más que solicitarlo en la propia página del grupo, o escribiéndome a mi correo.
De momento, he enviado invitación a algunos compañeros cuyas direcciones electrónicas tenía en mi agenda; algunos de ellos forman parte de la Comisión de Latín, que son quienes pueden traernos siempre información de primera mano. Todos los miembros del grupo pueden invitar a otros miembros.
Creo que puede ser un medio eficaz de información y participación.
Seguimos abundando en la reflexión acerca de los métodos para la enseñanza de la lengua latina. Recomendamos hoy el prefacio de este libro: Deux premières années de latin, ou, Nouvelle méthode pratique et théorique pour l’enregistrement élémentaire de la langue latine jusqu’à la fin de la sixième, de Eugène-Jean Viot (1859).
Ruego encarecidamente a todos los profesores de latín la lectura de este artículo, ahora que nos disponemos a iniciar un nuevo curso. Y espero que sirva para que todos nos replanteemos cómo enseñamos latín en nuestras aulas. En sus conclusiones dice Robert Patrick:
I believe that we stand at a crossroads where we know more about helping most students learn languages, including Latin, because—remember—Latin is not different—than we ever have. We do so at a time when the educational ethos pressures us to teach in ways that serve only the few. Add to that that we are already prepared and comfortable teaching in that way, and you begin to realize that the crossroads presents a real challenge. If I choose to teach Latin in a way that is best for most students—where most students can make progress in Latin that means that I must get my own speaking abilities up to snuff, so to speak. I have work yet to do on myself. And, each step along the way is going to feel nonintuitive to me (because, remember, Latin teachers are not normal). Taking this communicative approach will feel much more normal to most students however. It’s a challenge.
Es esta una reflexión fundamental para el futuro de nuestras disciplinas. Hemos de hacerla sin maniqueísmos, pero huyendo también de ideas estereotipadas. Y hemos de hacerla, creo, los profesores de Secundaria, porque, a lo que parece, los departamentos de clásicas de las universidades españolas están escasamente interesados en temas didácticos.
Ayer por la tarde asistí -en calidad de invitado: abandoné hace un par de años mi puesto en este foro- a la reunión de la Comisión del Latín para Selectividad en Extremadura, cuyos coordinadores encontraréis en esta tabla.
Asistí para decir dos cosas:
Expresar mi queja por lo que a mí me parece un mal funcionamiento de la coordinación. No sé cuántos profesores de Latín de Extremadura leerán este blog, pero me gustaría saber cuántos tienen información actualizada de lo que se hace en esta comisión. Por si no lo sabéis, se ha decidido, entre los siete u ocho miembros de la comisión, cambiar para el curso 2011/2012 los textos de César por Nepote o Eutropio, eliminar el tema de los humanistas extremeños, cambiar las cuestiones de morfología y sintaxis y, hasta esta tarde, eliminar la cuestión de la romanización de Extremadura. Yo me enteré de todo ello hace poco más de un mes y casi por casualidad. Logré finalmente reencontrar, en el maremágnum de la página de la Universidad de Extremadura, el lugar de la Coordinación de Bachillerato. Allí está colgada el acta de 14 de marzo, donde se describen los cambios referidos y se remite a un modelo de examen expuesto en la misma página; no, aún no está expuesto; al parecer para que los torpes profesores de latín no pensemos que los cambios son para el examen de este curso. Aquí tenéis el modelo. La respuesta por parte de uno de los coordinadores fue contundente: la comisión de latín funciona de maravilla y mi queja no tiene fundamento alguno (acto seguido, sin ir más lejos, hubieron de reconocer que no tenían en su poder el documento con las reglas de evolución fonética que entran en el examen, por lo que es frecuente encontrar en los ejercicios de selectividad de los últimos años términos que no se ajustan a dichas reglas). Allá cada cual. A mí me parece que hay medios para dar voz a más gente, como hace por ejemplo la comisión de Filosofía, que tiene un grupo en Google.
Lo más importante para mí era esta segunda cuestión: propuesta de línea de trabajo para la comisión en el sentido de crear una doble modalidad de examen de latín en selectividad, una vía para los alumnos cuyos profesores siguen el método tradicional de análisis-traducción, y otra para los alumnos cuyos profesores aplican un método activo en el aprendizaje del latín, profesores estos últimos cuyo número crece cada curso -en torno a la mitad de los profesores presentes en la comisión afirmaba utilizar en sus clases el método Orberg-. Hablé, por ejemplo, del National Latin Exam como un camino digno de estudio. Intenté explicar que esta metodología se basa en el acercamiento a una lengua a través del uso de la misma, pero no debí de hacerlo muy bien, ya que el profesor Chaparro dejó claro que “el objetivo del latín no es hablar en latín macarrónico”. En cualquier caso, el profesor Chaparro ofreció el apoyo de la Universidad para organizar encuentros con el objetivo de poner en común lo que se hace en la enseñanza secundaria y en la universitaria, algo que me parece que debemos abordar lo antes posible. Veremos si cuaja.
Salí con la impresión de que en la Universidad no tienen ni idea de lo que se cuece en Secundaria; y si sólo nos vamos a reunir para hablar de si este autor sí y esotro no, de si ponemos en el análisis una aposición o una oración final, de si los chicos deben empollar el tema de Cicerón o el de Virgilio, mal vamos. Y así como lo sentí os lo cuento. Ahora vosotros diréis.
Sí, ya sé que somos funcionarios al servicio de la administración pública.
Pero, ¿significa eso que debemos cumplir toda orden emanada de esa administración? No me refiero a órdenes con las que puedes estar más o menos conforme; me refiero a órdenes abierta e indiscutiblemente estúpidas.
Por ejemplo, en Extremadura los alumnos de E.S.O. reciben sus calificaciones finales ordinarias tal día como hoy, y se han de presentar mañana a las pruebas extraordinarias. Ante tamaña estupidez, ¿tengo que acatar la orden? ¿Hay una posibilidad de insumisión para casos así? ¿Se puede alegar “incapacidad mental transitoria” de la administración?
Seguro que todos conocéis más ejemplos. ¿Os habéis planteado la insumisión?
Al tiempo, preparaba un guion para los alumnos de Lengua Castellana de 2º de E.S.O. Joder, pensé, no hacemos más que meterle morralla gramatical a los chicos. En medio, una conversación con @AgueraRaul y @iaenus, en la que Raúl soltó esto:
@iaenus@ubibene Yo hago de todo un poco, si por mí fuera, me ceñiría al latín, haría preguntas sobre el texto. Como en otras lenguas.
On 31-3-2011 09:06:59from web in reply to Pedro Luján
Eso es: ceñirse al latín, preguntar en latín, responder en latín. El objetivo del latín en bachillerato debe ser entender textos latinos sencillos, y ser capaz de producir textos propios; para ello es necesario un algo de gramática, un bastante de vocabulario, y un mucho de sensibilidad filológica, cosa esta última que matamos cruelmente entre corchetes y arbolitos.
Leña al mono, más gramática. Hartos deben de estar los estudiantes de etiquetar complementos, diseccionar frases y ¡redactar análisis sintácticos! Son los filólogos en las facultades los que deben ocuparse de estas fricadas y fruslerías -algunas de las cuales me encantan, lo reconozco-. En Secundaria, creo, debemos estar a otros menesteres, ¿no?
Joder, estamos en crisis, hay que reducir gastos, lo sabemos. Pero, coño, ¿por qué las Olimpiadas Clásicas, tras el enorme éxito de participación que consiguieron el curso pasado? No sé cuánto dinero fue el prometido por nuestra eximia consejera -sí, la que acaba de eliminar el CAP de sus datos profesionales y políticos, aunque olvidó quitarlo en otros sitios-, pero imagino que sería el chocolate del loro en esta administración manirrota. Propongo, con el fin de mantener su promesa a la SEEC, que procuren ahorrar en alguna de las siguientes partidas:
Eliminen esa hoja parroquial que llaman La Gaceta extremeña de la Educación, cuyos miles de ejemplares no tienen otro destino que convertirse en combustible de chimeneas.
Retiren el esperpéntico, absurdo y carísimo PEREX.
Son miles las sandeces educativas de nuestra Consejería en las que, a buen seguro, pueden ahorrar el dinero que nos quitan a los clásicos.
Parece evidente que los estudios clásicos no gozan mucho de la estima de estos mentecatos políticos que nos gobiernan. Un par de noticias:
No nos rendiremos. Seguiremos trabajando por nuestras disciplinas, dando ejemplo de unión y colaboración, por la única razón de que estamos convencidos de la validez eterna de los clásicos.
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