Hace unos días el diario HOY publicaba un artículo mío en el que hablaba, cómo no, de la Educación en Extremadura, y decía allí que nuestros dirigentes deben de vivir en un mundo absolutamente distinto del que los docentes extremeños pisamos cada día. No se pueden entender de otra forma las cosas que por aquí pasan.
Fijaos, sin ir más lejos, en la entrada anterior de este blog. Comentaba, a modo casi anecdótico, lo que ocurría si pinchabas en el enlace de recursos para Clásicas entre los rincones educativos de Educarex. Enseguida, en el primer comentario, alguien llamado Jesús, sospechoso de ostentar alguna responsabilidad en el organigrama de la Consejería de Educación -de hecho el enlace dejó de estar operativo a las pocas horas de publicar la entrada-, me acusaba de haber puesto “gran interés en que esto fuera así”. Es decir, si no les bailas el agua, eres su enemigo.
Pero es que todo esto empieza ya a hartarme más de lo debido. Cada día leo a nuestros políticos vendiendo humo, y me jode -perdonen la expresión-, porque da la impresión de que o bien no se enteran de nada, o bien se ríen de nosotros de mala manera. Copio, pego y comento unas palabras (fuente: Región Digital) de nuestro Director General de Política Educativa, que va a Madrid a presentar la Plataforma Educativa Rayuela en el Seminario “La Educación de la competencia lectora en la Sociedad de la Información”
Es la plataforma de gestión y comunicación “más completa” que actualmente existe en España.
Esto lo dudo, pero si él lo dice…
Concretamente, lo que distingue a la Plataforma extremeña de las existentes en otras Comunidades es el módulo de Seguimiento Educativo que permite que los padres reciban diariamente información puntual sobre las ausencias de sus hijos en clase, sus calificaciones, tareas, etc.
Esto no lo dudo: es falso. Si algún padre extremeño me lee, podrá atestiguarlo. Pero, espera: vaya, resulta que yo soy padre de dos alumnos extremeños y aún no he recibido ninguna de esas informaciones. Y resulta que soy profesor extremeño y los padres de mis alumnos no han recibido notificación de sus faltas de asistencia o, por el contrario, han recibido múltiples SMS para comunicar la misma falta. Y resulta que esta mañana en mi centro hemos intentado -¡oh, proeza!- calificar la evaluación final de algunos alumnos de Ciclos Formativos y ni siquiera eso ha sido posible.
En fin, seguimos vendiendo humo, seguimos siendo pioneros…, y seguimos sin poner un pie en un instituto. Bajen y vean:
- ¿Quién, cuándo y cómo va a tomar la decisión de qué se hace con los equipos informáticos que se instalaron hace cuatro o cinco años en nuestros centros? Porque ya no valen: intenten hacer un uso medianamente exigente de ellos (léase abrir tres ventanas simultáneamente), si es que dan con uno que esté entero.
- ¿Quién se hará responsable de los desmanes que se están perpetrando en la infraestructura de nuestros institutos a cuenta de esta alocada “integración tic”?
Lo malo de estas preguntas son sus respuestas, me temo.
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