Ago 29, 2009 2
Visita a las excavaciones de Medellín
Un poco de calor sí que pasamos, la verdad; pero también disfrutamos de lo lindo. Un grupo de amigos, entre los que estaban nuestro arqueólogo privado, José Ángel Calero, y nuestro bibliotecario humanista, Ángel Trigueros, estuvimos ayer pateando un poco el tórrido suelo del sur extremeño.
Nos acercamos de nuevo a Medellín para ver el progreso de las excavaciones en el teatro romano. Aprovechando que íbamos con enchufe -el nombre del profesor Calero abre muchas puertas- pudimos ver las columnas que van apareciendo y pisar el suelo que se está levantando: estructuras de época musulmana bajo las que descansa el graderío del teatro romano.
(Fotos retiradas a petición de los responsables de la excavación. Disculpen las molestias)
Parece evidente que tres arqueólogos, a los que agradezco su atención, han encontrado aquí la excavación de su vida. Pero no nos quedamos ahí. Insistimos en ver unas pinturas esgrafiadas que han quedado encerradas entre el tejado y la bóveda de la restaurada Iglesia de Santigo Apóstol, que posiblemente se asiente sobre los restos de un templo romano. Un amabilísimo restaurador accedió a ello, nos pusimos un poco en la piel de Indiana Jones y allá que subimos:
Finalmente, aprovechando los 40º C que nos caían encima, nos acercamos a ver el impresionante dístilo de Zalamea:










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