La Domus Baebia Saguntina debería ser visita obligada para todos los alumnos de lenguas y cultura clásicas. Estuve allí el sábado, y no quiero dejar de expresar mi más sincera admiración hacia Charo, Amparo y Salva, y a todo el grupo valenciano: es un auténtico placer ver cómo trabaja esta gente, y los frutos que está recogiendo de ese trabajo.
Vuelvo de Sagunto. Agotado. Dieciocho horas de autobús. Pero no puedo dormir sin quitarme el sombrero ante esta gente: es absolutamente increíble. Si tienes oportunidad, acércate a los Ludi Saguntini.
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