Pues si tienes tres o cuatro minutillos, yo te lo explico.
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[Actualización: ¡Pardiez, me olvidé de Moodle! Lo siento, Olga. Ya está solucionado.]
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Hoy Mario Núñez nos invita a la infidelidad y la promiscuidad en esto de la web 2.0.
Hace un repaso de su dilatada experiencia en el uso de los marcadores sociales, desde Furl, pasando por Blinklist, hasta Mister Wong y Diigo, y afirma:
En esto de la web 2.0 uno no se puede casar con nadie. En este contexto podríamos decir que la infidelidad 2.0 es una virtud necesaria.
Yo también, promiscuo a mi modo, he probado todas esas herramientas…, y algunas más. Pero digo yo que esto de la infidelidad podrá estar muy bien para según qué cosas, y que con las cosas de comer no se juega. Y, si de marcadores sociales se trata, me quedo sin duda con del.icio.us: tiene todo lo que necesito -y mucho más- y me ofrece la garantía de la estabilidad.
En esta vorágine de la web 2.0, nos vemos a menudo impelidos a probar y probar herramientas, a llenar nuestro navegador de botoncitos y otras fruslerías, pero una cosa es echar una canita al aire y otra el amor para toda la vida. Yo, para cosas de trabajo -otra cosa son las pijerías momentáneas-, siempre me decanto por aplicaciones estables, con garantías de permanencia, con buen respaldo, para que no me pase lo que me pasó con Acelblog, o como está ocurriendo con los grupos de Blinklist.
Uno de los peligros -y ventajas- de la web 2.0 es que cada vez colocamos una parte mayor de nuestro trabajo fuera de nuestro ordenador. Minimicemos el riesgo. No nos dejemos deslumbrar por fuegos de artificio. Si vamos de parranda, pues de parranda; pero si toca ir a lo serio…
Esto de la web 2.0 y su impacto educativo lleva ya unos años de andadura, y me vais a permitir que me/os haga esta pregunta: ¿dónde están los alumnos 2.0?
Y es que uno empieza a perder la fe en todo esto porque, aparte de que unos cuantos profes a los que nos gustan mucho las maquinitas nos lo pasemos pipa haciendo fruslerías, nos dediquemos a dar cursos y conferencias y nos montemos proyectos más o menos subvencionables, hay algunos puntos que aún no tengo muy claros; y son, entre otros, los siguientes:
- Llevo ya tres cursos metiendo los blogs en el aula (o sacando el aula a lo blogs, según se mire), y todavía no he visto ningún blog creado por ninguno de mis alumnos. De hecho, la única participación del alumnado fue impuesta por mi parte, durante el primer año de experimentación en el extinto y añorado Acelblog. Felipe Zayas, que trabaja con los blogs en el aula como el que más, ofrecía hace unos días una clasificación de blogs educativos (pásame el archivo de Cmap, Felipe, please), y me dio la impresión de que tuvo dificultades para encontrar ejemplos de blogs de alumnos: de hecho, los ejemplos que aduce murieron al acabar el curso; en cambio, blogs de profesores hay por un tubo. ¿Hay que concluir que los blogs no interesan a los alumnos? Hoy me comentaba un alumno que escribir por obligación da pereza, y abrir un blog te obliga a escribir.
- ¿Y qué me decís de las webquests? Ingentes repositorios de webquests elaboradas por profesores, pero ¿cuántas se han llevado al aula? Ayer fue jueves y, como es de rigor, tuvimos chat en Chiron, donde surgió (así de repente, yo no tuve nada que ver) este mismo asunto: poco o ningún entusiasmo en la concurrencia (escasa, pero selecta). Yo mismo he elaborado varias webquests, pero ninguna, excepto la primera, la he llevado al aula, y de eso hace ya un par de años. Da la impresión de que las webquests exigen excesivas destrezas o excesivo tiempo, en función del currículo 1.0 que tenemos que desarrollar.
- Yo trabajo en Extremadura, cuna de la revolución tecnológica en la educación, donde todos los alumnos de Secundaria tienen delante un ordenador delante en su horario lectivo. Pero es justo ahí donde tal vez menos lo necesiten, cuando tienen al profesor a su disposición. Si realmente queremos alumnos 2.0, donde deberían disponer de ordenador y conexión a internet es en sus casas; muy pocos de mis alumnos cuentan con ello. Tal vez habría que plantearse la forma de dotar a cada alumno de bachillerato de un ordenador y conexión a internet.
Ésa es pues mi pregunta: ¿dónde están los chavales 2.0? ¿Es una falacia la web 2.0 educativa? Y hablamos de Secundaria, porque si nos metemos en la Universidad la cosa sea quizá aun peor.
En fin, no me hagáis mucho caso, que hoy llevo un par de copas.

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